Instalar tarima flotante en Madrid es algo a lo que están optando cada vez más propietarios debido a los numerosos beneficios que este tipo de suelo tiene. Cuando elegimos el suelo de nuestra casa son muchos los factores que consideramos como el color, los materiales y su resistencia. Inclinarse por la tarima flotante es sin dudas una apuesta segura.

Justamente la dureza de este tipo de suelo es uno de los aspectos más destacados por los especialistas quienes suelen recomendar su instalación en ambientes muy transitados y sobre todo cuando habrá niños. La mayor resistencia al desgaste sumado a la durabilidad y al hecho de que el material no requiere prácticamente mantenimiento, convierten a este tipo de suelos en uno de los favoritos del mercado.

Tal como nos explican los especialistas de la empresa Gercar, los suelos de tarima se componen de tableros que pueden tener diferentes colores, acabados y grosores. Las tablas imitan generalmente a la madera y están tratadas para que mantengan unas condiciones óptimas con el transcurso del tiempo. Suelen estar cubiertas con una fina película invisible que las protege de golpes y rasguños.

Otra ventaja de la tarima flotante en Madrid es su fácil instalación. La sencillez radica en que no es necesario que las tablas sean pegadas o clavadas al suelo ya que encajan unas con otras con un sistema de click, evitando obras y molestias. Su agilidad hace que este suelo sea ideal para reformas donde se busca modernizar el inmueble en un período ajustado.

Su instalación rápida y sencilla genera un importante ahorro de costes y su durabilidad hace que este tipo de tarimas tenga una vida útil en condiciones adecuadas de más de 25 años.