Consultar a profesionales de la venta e instalación de tarimas Quick Step en Madrid puede ser la mejor solución si estás pensando cambiar el suelo de tu casa y no terminas de decidirte entre esta superficie y el parquet. Aunque puedan parecer similares, la realidad es que existen algunas diferencias que en este post vamos a tratar de explicarte.

Principalmente, lo que distingue a la tarima flotante del parquet es que este último se forma por tablillas de madera de, aproximadamente, un centímetro de grosor y unos 45 centímetros de tamaño, que se instalan sobre una solera que previamente ha sido adecuadamente nivelada; mientras que la tarima se coloca sobre otro suelo que tiene que estar nivelado adecuadamente. Además, su grosor es menor, unos 14 milímetros, y las hay de varias calidades en función de los materiales sintéticos con los que estén fabricadas las tabillas.

El experto en tarimas Quick Step en Madrid al que acudas, te explicará los diferentes modelos que podrás encontrar en el mercado. Todo dependerá del presupuesto del que dispongas. Se clasifican mediante unos índices que valoran la resistencia a la abrasión; cuanto más resistente sea el material, más elevado será su precio.

Mientras que la tarima solamente incorpora una superficie de unos 3 milímetros de madera noble que es la que puede verse y la que vas a pisar, las tablas del parquet suelen ser íntegramente de madera, sobre todo de pino, jatoba o roble.

La instalación del parquet requiere de un acabado por el cual hay que acuchillar y barnizar las tablillas, que van entrelazadas entre sí a modo macho y hembra. La tarima flotante es más sencilla de colocar y su mantenimiento también requiere de menos esfuerzos.

Si después de leer este artículo sigues teniendo dudas, ven a Gercar. Nosotros te las resolveremos gustosamente.